Las leyes que duermen contigo no te hacen justicia. Eres gravedad y atracción, sin embargo, te abriga asalto y traición. El primer cruce contigo siempre sabe a perfume y huele a crema hidratante; recién duchada… creo que estás siendo querida, pero no amada.

Soy muy fan de ti, y me gustaría ser el único público que necesitas. Tú no subes al escenario, ocupas tu trono cuando recitas. Tú, emperatriz, otorgando la libertad de elegir. Yo, liberador, escogiendo ser tu más fiel servidor. Cuando regalas tu corona me entrego a la anarquía, no obstante, si pierdo la causa me devuelves la revolución.

Mil repúblicas con sus preguntas, pero ninguna te corrompió. Nadie te censura porque están en moción de la duda. Tu mano izquierda no solo está en su derecho; tu sex(t)o sentido tiene toda la razón.

Algún día dirán que no éramos más que leyenda y que las historias van en moto independientemente de quién las pretenda.

Y quizás sea mejor así…

Los ciegos serán justos si eres tú quien les pone la venda.