He ido a demasiados sitios por no quedarme dentro de ti. Rompí moldes, pero porque no encajaba contigo. No supe cogerte de la mano, de ahí que mi mundo esté patas arriba. Pensé que eras la aguja que unía mis puntos, sin embargo, me perdí en el pajar. Le pagué muy caro al barquero sin saber que el pasaje a tu paraíso es personal, intransferible y completamente gratis… como todo lo bueno en esta vida. En las otras no sé.
Te consumí como si fueras una amapola, y cuando las drogas dejaron de hacer efecto, te convertiste en mi heroína. Pensé que para tenerte tendría que librar mil batallas. Bastó besarte por primera vez en el/la frente para dar todas mis guerras por perdidas. Bebí todo el ron que me ofrecieron las camas corsarias licenciadas para amar; me ahogué con tu lágrima pirata… y era de alegría.
Perdí el rumbo al pensar que mi casa era mi hogar. Hasta que no me cubrió el firmamento de tu melena y me encerraste en las paredes de tu boca… no me sentí a salvo.
Creía que estar lejos de ti era no encontrarte cuando cerraba los ojos, no obstante, el mundo es mucho más grande cuando te miro y tú… no quieres verme.