Si los árboles hablasen, tendrían mucho más que decir que nosotros con los libros, pero insistimos en talarlos para hacernos más sabios.
Encerramos los animales que nos gustan y los que están en peligro de extinción en un zoo por no cargarnos el resto, sin embargo, salgo a la calle y no hay condena para tanta bestia suelta.
¿Qué será de los poetas cuando los mares de lágrimas sean de plástico y sus mensajes tragados por el crudo?
Compartimos momentos, camas, botellas, parejas, emociones… pero a la hora de compartir planeta y romper fronteras, nos volvemos patriotas.
El norte elabora, vende y reparte armas para el sur porque así, los dejan en paz mientras construyen sus guerras.
Medio mundo queriendo vivir del amor. La otra mitad muriéndose de hambre.