Serás presa de su elegante silencio, de sus miradas lascivas, de la música que desprende su presencia. Tendrás visión de túnel cuando te pierdas en sus laberintos, verás la luz antiincendios pero querrás consumirte dentro, irás directo al desastre y le traerás flores.

No sabrás si es por morbo, vicio, amor o placer. Dirás que no es por nada… y por todo a la vez.

Redefinirás el concepto de distancia cuando se aleje de ti, sangrarás una confesión en tierra de nadie con la esperanza de ser su profeta, librarás todas tus guerras en una y cuando te curen sus manos… hallarás la paz.

Serás vencedor vencido, morirás de placer y seguirás vivo para no contarlo. Compararás el borde de tu muerte con los filos de sus imposibles. Serás impulso y caída libre.

Dejarás de creer en tu dios porque sus palabras serán tu templo, renunciarás a la inmortalidad que otorga ser un ángel caído.

Encontrarás la causa perfecta… y sentirás el efecto mártir.