Caí de la cama porque siempre me tocaba el lado frío. Me hice amigo del monstruo. Ya no tengo miedo en la oscuridad.

Alimenté el fuego con cartas de amor porque así calientan dos veces. Tiré las cenizas al mar y después me fui de cabeza al fondo de la botella. Las estrellas me hicieron polvo y ahora me mece el viento.

El sol me partió la boca cuando las nubes dijeron que le miraba los labios. La luna me dejó sordo porque, mientras tronaba, le confesé que solo quería ver su cara oculta.

Dejé de adivinar las tempestades. Si me parte el rayo, sé que hay tormenta.


P.D. La lluvia que no me mojó a la primera, me empapó dos veces.