El sol de invierno puede ser muy cálido una vez sabes disfrutarlo desde sus sombras. Los triángulos amorosos son un vicio si conviertes sus esquinas en curvas. Por cada portazo que damos hay una ventana abierta custodiada por un pájaro con las alas desplegadas. El olvido no es escudo si para protegerte te desangra por dentro. Las primeras flores en marchitarse serán aquellas que te tiras tú mismo. Si siempre tropiezas con la misma piedra, puede ser que sea una montaña con la cumbre encogida debido a la indecisión. Los días solo cuentan cuando las noches entienden de letras y las noches solo restan cuando no conjugamos uno con el otro. Las páginas en blanco dan muchísimo miedo, pero tienen más valor que cualquier Best-seller. Llorar no es para blandos y la gente dura de verdad se tatúa el alma. He tenido pesadillas con finales felices porque me despiertas tú y hay poemas de amor que terminan en tragedia porque los escribo yo. Existen besos que se dan sin pies ni cabeza, sin embargo, con mucho corazón y coraje. Los mejores caminos son los que llevan a ninguna parte y los únicos carteles a seguir son aquellos que nombran todas las tuyas. Estar perdido no es no saber dónde te encuentras, si no dudar de a dónde quieres ir.