Lo más lejos de ti es tenerte en frente, pero fuera de mi alcance. Es como ser una piedra que bate sus alas de papel para no hundirse en arenas movedizas.
Sé que te llevo muy dentro porque me duelen más las distancias que los destiempos. Sabes que estamos hechos de risas y besos, por eso no caben lágrimas en tus silencios.
Nos desintegramos a base de caricias y magia gris, con religiones sin dios en una guerra con demasiadas causas y portando una bandera baleada por los orgasmos que fallaron el blanco.
Cuando supimos que éramos voluntarios desobedientes, fuimos capaces de redactar un tratado de paz sobre el arco iris que encontramos en la escala Richter de nuestras inquietudes.
Nos habían dicho que si el suelo temblaba es porque se acerca un terremoto, sin embargo, vibramos más cuando somos tempestad.
Lo cierto es que el suelo se abrió ante nuestros pies, y solo teníamos ojos para mirar el horizonte y nuestras manos no hacían sino buscar la suspensión en nuestros abismos.
Nos habían prometido una muerte heroica con un himno de la alegría como banda sonora, pero hasta que no nos vivimos de lejos (y en silencio)… no supimos lo que era ser valientes.