A veces se te olvida que eres la luz que nos ilumina a todos porque estás rodeada de oscuridad (la estrella eres tú).

Dices que no tienes alas, y eso es entendible… Ángeles y buitres rodean tus alturas empujados por el hambre (tú eres el cielo).

Crees que pierdes el equilibrio cuando el mundo se mece para ti, pero te mantienes firme (eres horizonte).

Nunca te encuentras porque te nombran en vano y después se pierden en tu silencio (eres puro amor).

Te tiemblan los labios cuando hablas de heridas y escupes veneno antes que morderte la lengua (eres el beso que lo cura todo).

Sientes que vives en el punto de no retorno porque, aquellos que llegan hasta ti, te tocan con los ojos dubitativos y te miran con las manos temblorosas (eres pulso y pupila; principio sin fin).

Todos los príncipes te salieron ranas, por eso no te da miedo que las arañas tejen tus sueños (nadie te atrapa, eres envolvente).