Quise escapar, pero cuando abrí la salida de emergencia, la vida, me encontró cara a cara y me comió la boca con el pelo suelto.

No quería ver poesías en su lunar ni silbar melodías al verla caminar, sin embargo, censurar el arte de su belleza natural sería abandonar el renacimiento para volver a mi época más oscura.

Sabía dónde no quería meterme, y sí que nunca querría salir de ella. Sabía que tendría que soltarla alguno de sus días para que sus bendiciones me acompañasen durante todas mis noches.

Me quemé los labios diciendo su nombre, ella rompió todas sus promesas soplando mis cenizas. Nuestras palabras se las llevó el viento y nuestros besos silenciados se sentaron en el filo de la inmortalidad para ver salir el sol.

El futuro empezó a batir las alas mientras nos inundaba la luz.

Y el pasado… se ahogó en nuestra sombra.