Este cuerpo es una república libre, atea e independiente. Sus emociones se rigen por un convenio de ámbito sensorial y transferible a toda tu anatomía. Los besos se darán a diario con carácter retroactivo en compensación por todos los platos rotos que han dejado consultas anteriores. Los abrazos extraordinarios correrán a cuenta de la libertad otorgada por el estatuto superior de empatía. Serán repartidos según la necesidad y soledad de cada piel en cuestión. Todos los aspirantes gozarán de un trato personalizado y de una lectura transparente y sin letras pequeñas. No se admiten reyes ni reinas, no se necesitan dioses ni diosas, no se buscan príncipes o princesas, no hay sitio para presidentes y primeras damas. Este texto recoge el derecho del caos para gobernar nuestra revolución. Y si no rompes nada, podrás volver con todas las anarquías que quieras.