¿En qué sacristía se les devolverá la inocencia a los niños violados y en qué confesionario sentirán arrepentimiento “los santos” que se la robaron?

¿Cuándo curarán las contusiones de las mujeres maltratadas que, sin tener cicatrices en la piel, no tienen prueba de sus heridas?

¿Cómo es posible que haya animales queriéndonos, si un acto humano es suficiente para ganarnos el odio de toda la naturaleza?

¿Dónde descansarán los ancianos abandonados y moribundos cuyo único apoyo es un bastón con el cuál evitar caídas mientras se dirigen (a la velocidad del olvido) hacia su último adiós?

¿Por qué existen juicios relámpago con cadenas perpetuas y corredores de la muerte que, matando dos veces, no devuelven la vida de nadie?

¿Quién tiene las respuestas?