Ella quiere independizarse, salir de su zona de confort. No se siente perdida, pero sí desorientada. No necesita a nadie, no obstante, necesita que la encuentre ese alguien. Siempre duerme consigo misma en una ciudad sitiada por los sueños que no se quisieron cumplir. Se despierta rodeada por los ejércitos de la incertidumbre y abrazada por sus sueños en blanco y negro. Le sobran los caballeros con armadura dispuestos a quitarle la vergüenza, prefiere un escudero que sangre a pecho descubierto y conquiste sus miedos. Está cansada de los cuernos que le pone el vicio, de las verdades calladas en un beso con sabor a tequila, de las alianzas ancladas en los fondos de vaso.
En ocasiones se le cruzan los cables y habla muchos idiomas extintos. De ahí que los mortales no la entendamos, pero es cuando mejor conecta con la realidad. Estudió en la universidad de los (d)años y se matriculó con los mejores versos de su vida. Hablando en latín descifró un testamento escrito en runas germánicas y se enamoró de la ausencia del gerundio. Desde entonces no va queriendo por ahí o queriendo por allá.

Ahora quiere más allá.

Ahora quiere y/o punto.

P.D. En el alemán, el gerundio no existe.
P.D.2 A veces el final no lo marca el punto, sino la conjunción.