El Taj Mahal no es un tumba. Es un monumento pasional, sin embargo, la Gran Muralla es más romántica porque se ve desde la Luna.
París no sabe nada del querer, no es más que la víctima de los enamorados.
Los inviernos en Madrid solo son fríos si nadie se besa en el Retiro.
El Danubio nunca fue azul, siempre ha tenido esa mezcla de colores entre el marrón mierda y verde esperanza.
La primavera en Praga no fue muy bohemia y sí muy sangrienta; sus flores se vistieron de luto.
Venecia flota sobre un mar de lágrimas enmascaradas que todos los años salen a bailar.
Y Roma… ardió al revés y en vano.

Porque todos los caminos me llevan a ti.

Y porque “amor”… se escribirá como tú quieras.