No sé si os acordáis de una entrada llamada “Antihéroe” que compartí con vosotros hace poco. La cuestión es que, la mente que hay detrás esas palabras (La verdad de las pequeñas cosas), ha dejado unos versos sueltos en el orfanato de Instagram y he sido uno de los privilegiados en poder adoptar uno. Al llegar a casa… nos encontramos con un verso perdido que decidió regresar a mi libreta. Ahora son familia.


Fuiste solo un instante,
un preciso momento.
Un diminuto instante,
un precioso momento.
Tan solo un segundo bastó,
tan solo un pequeño roce,
tan solo un ojalá te vuelva a ver,
tan solo un no te marches nunca.

Somos eternos,
una página impresa.
Somos la memoria táctil,
el sello en el pasaporte que nos lleva al infierno.
Somos tu “para siempre” escrito en libro de mi piel.
Libro en el que yo, viviendo sobre una página en blanco, me encontré contigo.
Pero tú… solo tratabas de pasar página.


Antihéroe, de “La verdad de las pequeñas cosas”

Podéis encontrar a la otra pluma entrando en el enlace de arriba o aquí: “La verdad de las pequeñas cosas” 

Y también en Instagram aventurándote aquí: @verdaddelas