Esta vez he tenido la suerte de contar con la pluma de Anna, la cual me atracó después de medianoche para hacerme sangrar un par de líneas. Después de las 0:00 soy muy débil, así que caí en sus redes…



Quizás hubiera podido saltar, pero tuve miedo a no caer en tus abrazos.

Y podía haber ignorado tu mirada y hacerle creer al viento, que no son la fuente de mi sustento.

Tal vez podía reirle a la vida, el llanto de no tenerte y rogarle a la luna, que acaricie el deseo de poseerte.

P.D. He aprendido a reírme sola.

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Quizás te hubiera prestado mis alas, sin embargo, las desplumaste. Como si fuesen una margarita asomada en el borde del precipicio de tus dudas.

Y podía mirar a otra que no fueras tú, pero después de haberme quedado ciego bajándote el firmamento, los únicos que pueden verme eres tú, y tu amigo el viento.

Tal vez podía llorarte un himno de la alegría, la melodía de la lágrima que no besaste antes de que la secase el sol y, exigirle al mar, que me devuelva a las orillas del acantilado del cual no te quisiste tirar.

P.D.  No sé nadar.


Después de haberlo leído solo me queda deciros que a Anna la podréis encontrar en Instagram bajo el nombre de @9arodria si hacéis click sobre estas letras coloridas

Recomiendo que os hagáis una cuenta en esa red porque, ofrece muchas maneras de interactuar con los contenidos ajenos y compartir nuestro trabajo. Parece ser el futuro. En fin, espero que os haya gustado nuestro duelo de melancolías nocturnas.