El profeta…

¿De verdad se creían con derecho a ser gobernados por el hijo de un dios? Tan miserables son que, frente a los moradores del cielo, tienen menos importancia que un espantapájaros del desierto. A pesar de sus compungidas confesiones de reos atrapados en una cárcel sin posible escapatoria, incontables años de tribulaciones y llantos han atraído nuestra atención y por esa razón, en su misericordia han enviado a éste divino bastardo para gobernar sobre éste mundo oscurecido por el pestilente humo que producen la soberbia del mísero poder que poseen, la avaricia de sus íntimas intenciones, la envidia que preside su breve existencia y la codicia que gobierna su anhelo. Ahora deben conocer la verdad, jamás saldrán de éste planeta esquilmado que han cubierto de inmundicia y se extinguirán con él cuando se agote la estrella que ilumina ésa impúdica actuación. Ni habrá juicio ni condena distinta a la…

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