Nunca es tarde…

Confesiones a mamá y papá.
En el umbral de mi aposento, mi bella madre,
mi querido padre… feliz de verles,
que los traes por aquí, ¿Qué pasa no van hablar?
Ha, ya entiendo… ¡desean saber de nuestras vidas!
En mis confesiones les diré padres mío, desde que partieron de este mundo,
han cambiado muchas cosas, tu madre mía no pudiste ver,
el nacimiento de dos hermosas niñas color moreno,
producto del amor de Joana y Raúl… hoy día ya casi mujeres.
Y tu mi querido padre, el nacimiento de María Isabel,
una bella niña mágica, que te envuelve con su ternura,
producto de unión de Henry y la bella Mery,
hoy día casados y muy felices… Dios les bendiga.
De Marlene, un amor de hermana, hoy día feliz y pensionada,
Isaac hoy más descansado, trabaja en lo suyo,
diríamos más que hermano… un buen padre,
le preocupa la economía……

Ver la entrada original 184 palabras más