El escalofrío…

Paula De Grei

Amor eterno
 
¿Entiendes mujer… entiendes lo que digo? Permite a estas confesiones abrirse paso hasta llegar a la verdad.
Te vi por primera vez y quedé obnubilado. Amor a primera vista… se dice.
Quise serlo todo. Tu rey, tu príncipe, tu hombre perfecto… tu sirviente, tu lacayo… si así lo hubieras preferido.
El frenético miedo corría por mi cuerpo, carcomiéndome por dentro, amordazando mis sueños. Eras demasiado para mí, y estaba seguro que podías tener a quién quisieras. ¿Por qué yo? Habiendo galanes con dinero y hercúleos cuerpos, siempre superiores a mí ¿Por qué yo? Ante lo endiosado, invariablemente pasa lo mismo. Uno se achica para gozar aún más en la posesión. Ante lo denigrado, eternamente ocurre lo contrario, también para gozar; aunque en ningún caso la satisfacción sea sana.
¿Te acuerdas  mujer… te acuerdas?
Me diste señales inequívocas para que abriera el juego; pero dudaba… quizás sólo buscabas…

Ver la entrada original 705 palabras más