El “déjà vu”…

Dreamers

Algunas cosas, para que sucedan, primero hay que soñarlas. Poco después de comer, el Almodóvar, un compañero de clase, me había avisado porque el “pelopolla”, un enano cabrón con el que compartía piso, sufría una intoxicación  de “rusos blancos” caseros por usar una leche que no estaba demasiado fresca,  no paraba de vomitar y  divagar sobre tonterías sin sentido en plan bio-neuro-ingeniería–post-humanista como si estuviera soñando despierto y decidí ir a verlo, más por curiosidad que por preocupación ya que no era la primera vez que sucedía algo parecido y aquellas resacas parecían más bien, una especie de disonancia cognoscitiva  mediante las que ideas místicas enraizadas en su  subconsciente salían a la luz para enfrentarse con la realidad agotándolo. Poco antes de llegar a su casa, un coche pasó a mi lado rápidamente y pude escuchar los primeros compases de “dreamer” de Supertramp deformado por el efecto Doppler y…

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