El soneto

Imitaciones
Vendía vidas nuevas, traídas desde lejos,
lucían sus primeras horas como verdaderas,
ese brillo interesante se perdía en la ducha,
días después, un “se busca vivo o muerto”
aparecía en las calles que él habituaba.

Salvaba de la persecución, con buenos reflejos,
para despistar se cambiaba de remeras,
de productos y clientes, ¡¡era un trucha!!,
reclamaban airados inconformes tuertos,
por causa de él sus negocios arruinaba.

Un día la mala suerte lo dejó preso,
vendía sotanas a pedófilos en primavera,
fueron sus confesiones después de harta lucha,
el bastardo había vendido, estando suelto,
virginidad a unas putas y de todos se jactaba.

Jamás anticipó que de esta no saldría ileso,
un sinfín de reclamos esperaban afuera,
a todos gritaba, “en casa se lava la ropa sucia”
las putas, los sin vida y curas supuestos,
“no acepten imitaciones” decía mientras lo mataban.

Tienen todo el mes de Abril para participar

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