Amiga mía…

El encuentro

     Cristina contenía una pena profunda en su corazón. Ese mal recuerdo la asfixiaba pero no se animaba a confesarlo. Las confesiones guardadas por mucho tiempo, dañan es como dejar que el alma se valla pudriendo.

     Una tarde suena el teléfono, una amiga de la niñez, la localizó y quedaron en encontrarse.

     Se sintió movilizada con este encuentro, se movieron dentro de ella situaciones del pasado que la llevaban al recuerdo de esa angustia que le oprimía el pecho.

    Al encontrarse se unieron en un abrazo. Y se sentaron a tomar un café. La charla era casi un monólogo por parte de su amiga. Ella le escuchaba pero su mente estaba desesperada por interrumpirle. Necesitaba desahogarse de una vez por todas. Le miró y le dijo: -tengo que hacerte una confesión- el silencio se apoderó de la situación, su amiga asintió con la cabeza, y…

Ver la entrada original 146 palabras más