Dicen que soy un idioma universal, pero pocos me entienden. A veces, estoy en boca de todos… para que nadie se tenga que morder la lengua.

Algunos me usan para hacer sonreír, me guardan como oro en paño. Otros me escupen como si fuera metralla y me usan para hacer muchísimo daño.

Mis hijos han sido presa del viento y de la fugacidad de las estrellas.

Tengo muchísimos nombres, pero un solo significado. Aun así… nadie sabe decir cómo tengo que ser.

Si me envuelves en tus vicios, es posible que inunda tus pulmones como el humo… para abandonarte con el primer suspiro.

Absórbeme como algo espontáneo, y abandonaré la eternidad de tus venas en la primera sangría.

Soy la tormenta que vuelca el barco de la botella. Tripulante del fondo del vaso. Soy una buena resaca después de un mal trago.

Puedo complacerte como la mejor de las drogas, y te puedo intoxicar con un chute de sobriedad.

Tócame de corazón y me quedo contigo sin miedo alguno.

Mécete con mis miedos. Te sentirás imperecedero, bienvenido, sano y seguro.

Solo si sabes que soy tu segunda piel… soy apta para el consumo.

Firmado: La poesía


 

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