Hay historias que no son un cuento. Y hay cuentos que son algo más que una historia. Lo que vais a leer a continuación no sé lo que es, porque lo que menos me esperaba es que, yendo en guagua hasta el trabajo, todas las frases y preguntas que yo iba lanzando al aire obtuvieran respuesta. Pero este es un mundo de locos…  así que los cuerdos pueden dar un paso al frente, así los cegamos mejor.

Si es un cuento… espero que sea bonito. Y si es una historia… espero que sea buena. Porque, como os mencioné en otra ocasión, para que saliera, MaruSpleen se encerró en sí misma. Y yo por mi parte cerré los ojos… para verlo todo mejor.


Hubiese sido un día como cualquier otro… sin embargo dos mundos que giraban en blanco y negro decidieron encontrarse, donde no los buscaba nadie, para construir un arco iris.


No me digas que sí.

Porque si lo haces se me acaba el juego y no querré perderte. No sé si podré salir de la justicia que siento entre tus muslos. Porque, si lo haces, tus besos me sabrán a felicidad perpetua.

Sí, te digo la verdad.

Entre los dos no hay nada más que una baraja de cristal. Quieres ganar a costa de mi intimidad. Me pierdo en el estrecho de la confusión. Porque, si no lo hago, me atollaré en pretérito por tus estrofas en marea, cabalgando al son de tu ciclo lunar.

No me digas que sí;
porque estoy hecho para ti.

¿No ves que sí?
Que yo… estoy hecha sólo para mí.

No hables así conmigo.

¿No ves que tiemblo cada vez que abres la boca, que tus palabras son mi sendero prohibido, que tu voz es la cuna de mi revolución, que mataría a un rey para ser tu esclavo?

Si no me entenderás por mucho que te pida que seas más valor que vanidad.

¿Qué piensas, que mi lecho está caliente? ¿O que quiero albergar entre mis sábanas al cadáver putrefacto de este amor aún no naciente?

No hables así conmigo;
¿no ves que estoy en busca del destino?

¿Qué crees, que no lo sé? Eres una brizna de simulado amor de colchón y revolcón… No quiero jugar al escondite del dolor. ¿Observaré anocheceres de promesas rotas al ponerse el sol?

Hablaré contigo;
destello hiriente camuflado con palabras llenas de tu falso yo.

No me acaricies de esa manera.

¿Te han hablado de la memoria táctil, de los pasos de peatones imaginarios que se cruzan cogidos de una mano de verdad, de los roces que matan y de las cicatrices que dan la vida?

Si me abrazaras a la nieve; si me avivaras lentamente al calor del con-tacto de tus manos…

No me acaricies de esa manera;
¿no ves que eres fuego, y que lo vivido es de seda?

¿No sabes que te he imaginado escribiendo en mis costillas las estrofas de tu vida, que he deseado tenerte aquí a mi lado… hablándole a la nada, expiando mis pecados y escuchando todo aquello que el silencio me pide que te cuente?

No me comprometas a querer meterme en tu vida. 

Porque los relojes me dan asco y… cuando me obsequias con tu orgasmo, dejan de existir. Porque soy pobre, y tenerte requiere algo menos que valor. Porque el anillo que te pusiste no lleva mi nombre. Sin embargo, y sin tregua, todos los míos… llevan el tuyo.


Prométeme la nada, sé que también la destruirás, porque la esperanza es una ruina camuflada en tus rutinas de idear ensoñaciones y sumar desilusiones.


Vamos, por favor. Hazme daño de frente. Y sin compasión. Porque escribo en mis batallas mis propios cantos épicos, alzándome a mí misma al nivel de los Infiernos y al calor de los anhelos que otros ya prendieron.

No me comprometas a querer meterme en tu vida;
porque aunque te mueras… para mí siempre estarás viva.

Prometo que sí. Seré juez y parte. Firmaré tu condena con el mazazo de la parcialidad. Porque sé que no vendrás aquí a buscarme… por temor a encontrar en el fondo de mis labios un sabor coloreado con esbozos parecidos a la felicidad.

Te digo la verdad.

Ya no habrá nada más que escueza.

Aparte de tú y yo.


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Por cierto, a Maru la podréis encontrar en su blog, donde os espera su libro “Spleen Spleen (seis años y quizás un día)”, que creo que deberíais leer. Además es una mujer encantadora y seguramente os recibirá con los brazos abiertos.