Sé que me estás escondiendo algo. Solo respondes a la mitad de las cosas cuando que te hablo.

Noto que me estás siendo infiel. Tus horarios son los mismos, pero tus palabras huelen a otra piel.

Tengo claro que te sobro. Antes me lo contabas todo, y ahora solo me miras quieres por encima del hombro.

Veo la distancia que nos separa cuando se rozan nuestros labios. Y aun sabiendo quién tiene la culpa, sigo buscando algún rostro ajeno en el agravio.

Percibo en tu saliva la textura de otro. Sabes a prisas y tus labios cortan, como los filos del plato que se ha roto.

Me siento solo cuando duermo contigo. Las paredes parecen estar más cerca que tú, y ellas también desprenden muchísimo frío.

No reconocemos nuestros cuerpos al despertar. Todas las noches terminan igual, y cada día que comienza…
parece un final.