No podemos redactar un texto que os quite la tristeza, porque necesitáis algo más que palabras.

No queremos justificar la indiferencia de las sociedades occidentales, porque han vendido sus almas capitalizadas.

No sabemos quitaros el hambre escribiendo un poema, porque el estómago no se llena con rimas.

No tenemos poder para secar las lágrimas de vuestras almas, porque vuestro problema no es la autoestima.

Podemos albergar la ilusión de que nuestros actos no siempre son egoístas, y que las intenciones curan heridas.

Queremos ser el escudo de la inocencia de los más pequeños, para que sus sueños sean sus mejores armas defensivas.

Tenemos fe en los pocos humanos buenos que quedan en pie, y que trabajan para que todos tengamos un mundo mejor el día de mañana.

Vivimos con la vergüenza de llevar una vida fácil y privilegiada.

Deambulamos rodeados de todos aquellos que miran el televisor… y no hacen nada.

Intentamos sanar vuestras heridas encadenando palabras llenas de amor y cargadas de caricias olvidadas.

Escribimos con el deseo de que podáis sonreír.

Cada vez que os venga en gana.


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