¿Dónde dejaste ese hombre que hacía milagros con las nubes sin marearse por culpa del vértigo, y que sabía querer como los humanos de antaño?

¿Qué jardín marchitó el capullo que sabía deshojar las flores sin romperles el tallo, y sin hacerse daño?

¿Cuándo se oscurecieron esos ojos que nunca apartaban la vista porque iluminaban todo lo que veían?

¿Cómo se partió esa espalda que no para de rugir cuando recibe los besos de labios que nunca se rendían?

¿Por qué tus pies ya no te llevan al sendero más anhelado cuando tienes el mundo entero en tus manos?

¿Quién eres cuando te miras en el espejo, y te ves a ti, pero en el reflejo no eres más que la marioneta de los años que pasaron?