Artista: Marcos Medina Marrero

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba, allí quedó dormido, y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía, con su mano serena en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado, cesó todo y dejéme, dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado.


San Juan de la Cruz, S. XVI

(Artista: Marcos Medina Marrero)