En el tiempo que el conejo de la Pascua escondía huevos en los jardines, Henar escondió una verdad entre muchas mentiras. Cojan papel y lápiz… Y sonrían.

Pensando en la oscuridad

Te escribo porque necesito aclararte lo que me ocurre. Todo se ha complicado. No entiendo muy bien qué es lo que ha pasado. De pronto me he encontrado con que lo que me atraía de ti, lo aborrezco, y he creído que merecías saberlo. No soporto tu personalidad, queda dicho. Siempre alegre, con chistes, riendo, como si el mundo no fuera una pura bazofia… No me digas que no es raro. Eres peculiar, lo sé. No conozco a nadie más que robe flores para entregarlas a los taciturnos desconocidos que caminen por la calle. A estas alturas me parece una auténtica locura que en todos los billetes escribas una elaborada poesía para darle un verdadero valor. Te engañas. Es mentira aquello que dices de que somos todo lo libres que queremos ser. «Volemos»: uno de tus mandamientos que ahora me irritan. Me irrito por haberte apodado cariñosamente Colibrí. Lo repito…

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