Esto es lo que ocurre cuando dos mujeres (Ana y Henar) secuestran a un poeta y a su libreta para escribir un relato a tres voces… La narrativa no es mi terreno pero no iba decir que no (además… me dijeron que tenía libertad de movimiento y de expresión), así que después de leer sus relatos (la primera parte es de Ana, la segunda de Henar) me he sentado en mi cafetería favorita y me he puesto las gafas de sol para que no se me viera la cara de sinvergüenza mientras escribía el final de la historia…
Un aviso: Si crees que el placer es pecado no lo leas, si crees en dios no lo leas, y si crees que donde hay dos no caben tres no lo leas.
Ah… Y si hay niños delante… que no lo vean 😉

PENSANDO EN LA OSCURIDAD

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I

Por Ana Fernández Diaz

Salí de casa sin mirar atrás. Cogí el coche y aceleré hasta perderme en la autopista que bordeaba la costa. El límite de velocidad quedó muy lejos en mi cuenta kilómetros y dejé que las lágrimas recorrieran mis mejillas devorando la carretera.

Necesitaba huir de la mierda vital en la que me encontraba.

Acelerando más cada vez.

Y lloraba y corría.

Los árboles que bordeaban la carretera pasaban rápido, apenas sus siluetas me permitían averiguar el camino recorrido. Grité, grité fuerte, con toda la rabia contenida dentro, y el río de emociones barría mi cara y mi alma.

Se fue haciendo de noche.

Apenas me di cuenta, de que necesitaba encender las luces, cuando estuve a punto de salirme en una curva.

Hacía más de diez años que había dejado de fumar pero necesitaba un cigarrillo.

Recordé que Henar siempre guardaba un paquete de cigarrillos…

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