¿Habláis Metallica? Porque yo sí… Y mucho, y desde hace muchísimo tiempo.

Lo mío con los Metallica es como un matrimonio feliz… Todos los días los escucho, todos los días me miman, todos los días me enamoro de nuevo. He de reconocer que hemos tenido altibajos, más que nada porque cuando salió el Load y el Reload, yo, en mi juventud, todavía no era digno de esos álbumes (lo mismo me pasaba con Hendrix)… Además para sacar el Load se cortaron las melenas y eso era un sacrilegio.

Ahora bien… Seis meses más tarde yo también me corté el pelo, porque si los Metallica pueden ser jevatos con pelo corto yo también (¡Ja!). También me hecho mayor, y ahora los dos álbumes me parecen cojonudos.

En 2003 renovamos los votos matrimoniales… Fui a verlos hasta Bélgica justo después de haber fichado a Rob Trujillo. Sentía la necesidad de verlos porque después de la despedida de Jason Newsted corrían rumores de una posible retirada. Así que agarré una mochila, unas cholas, una caseta de acampar y trescientos euros prestados para cumplir mi sueño de adolescente.

¿Y sabéis qué?

Ese concierto… Lo recordaré eternamente.

Los Metallica han tenido tanta influencia en todos los grupos Rock y Metal actuales que nombrarlos sería escribir una lista interminable… Todos en sus garajes han machacado canciones como Enter Sandman, Master of Puppets, Battery, Seek and Destroy, etc, etc…

Ya no os aburro más, disfrutad de la música a todo volumen, que para eso está…

P.D.: Me lo he pasado mejor en Sevilla viendo Extremoduro, pero !!Shhh!!