No son ojeras…

Son los suspiros que nadie ha querido.

No es cansancio…

Son los sueños que sueño sin estar dormido.

No es desorientación…

Son los silencios que recibo.

No es resignación…

Son las ocasiones en las que insistir de nada me ha servido.

No son cicatrices…

Son las guerras que perdí sin haberme rendido.

No es soberbia;

Es el Karma…

Sabe que está en deuda conmigo.

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