No me des las gracias…

Porque soy yo el que está en deuda contigo.

No me lo agradezcas…

Porque soy el que busca tu voz cuando se encuentra perdido.

No me mires así cuando te miro…

Porque me quedo sin aire y te sonrío.

No me digas que me cuide cuando me voy…

Porque querré volver contigo.

No me cantes esas canciones mientras escribo…

Porque ya se está haciendo de día y todavía no he dormido.

No me digas que aquí estarás…

Porque tú eres una santa y yo soy de los prohibidos.

No me digas que duerma bien…

Porque si duermo bien sueño contigo.

Y si te sueño…

Te persigo.