No me roces, porque me derrumbo.

No me soples, porque “¡Árbol va!”

No me des de beber, porque me hundo.

No me llames por mi nombre, porque me atraparás.

No me mires a los ojos, porque verás un abismo muy profundo.

No me tires de la lengua, porque te rechazará.

No aprecies el tiempo que tengas conmigo, porque lo que para ti pueden ser tan sólo unos segundos…

Para mi son fragmentos de la eternidad.

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