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Ayer de por sí fue un día extraño (resaca)… Me desperté con el cuerpo hecho una mierda pero las manos limpias (hasta que me acordé de ti), la ducha y el café parecían la fuente de la eterna juventud (hasta que quité el vaho del espejo y me quedé sin azúcar), la siesta me la robaste regalándome dos corazones y por la tarde no hubo manera de despertar…
Vi un arco iris justo antes del ocaso y me pregunté detrás de qué color te escondes.
La noche ha sido un desencuentro contínuo, un ir y venir, un montón de miradas que se preguntaban dónde estabas y el silencio… Se terminó haciendo dueño de la madrugada.
Volví a pisar la acera a las cinco de la mañana y como por arte de magia ahí estabas… Desde lejos vi como brillabas, parecía que me querías, pero no me decías nada…
Camino a casa he visto la estrella fugaz más duradera que he visto nunca. Bueno… En verdad he visto dos. Una iluminando el cielo… Y la otra veinte minutos antes con los pies en el suelo… Una marcando una línea el el firmamento y la otra desafiando el cemento… Una era una luz estelar y la otra… Parecía una realidad.

Digo que es una, porque apenas alcanzo verte y te escondes.

Digo que es una, porque cuando te veo no sé si soy materia estelar o si soy un hombre.

Digo que es una…

Porque hace muchísimo tiempo…

Que lleváis el mismo nombre.