Mi teléfono móvil me dice cuando se va poner el sol, pero no me dice cuando amanece.

Mis versos son bombas de humo, pero la cortina que levantan nunca desaparece.

Mis manos parecen inocentes, pero quieren arrancar las flores cuando florecen.

Mi musa me dice que le escriba, pero contestarme no le apetece.

Mi canción grita su nombre, pero sólo a mi me ensordece.

Mis alas están en algún cenicero.

Y si no beso el suelo…

No me crecen.