Tengo que dejar de mirarla porque la vi mirándome como si yo fuera un mago…

Y no soy más que una cortina de humo convirtiendo en mentira cada rima que hago.

Tengo que dejar de darle los buenos días cuando me levanto porque me controla el sueño…

Y no quiero que se apodere de las pocas cosas de las que sigo siendo dueño.

Tengo que dejar de subir y bajar esa montaña rusa que es leer sus cartas antes de dormir porque no hago más que caerme hasta que salga el Sol…

Y no estoy acostumbrado a que la gravedad tenga más fuerza que yo.

Tengo que dejar de sonreírle así porque yo no sería buen hombre para ella…

Y no quiero ser el verdugo de su estrella.

Tendré que mudar o arrancarme la piel para evitar que haga conmigo lo que ella quiera…

Porque cuando la miro sudo rosas.

Y porque cuando me mira…

Me deja de piedra.