Se inventó una palabra preciosa, pero era imposible de pronunciar…

Se cubrió de rosas, pero nadie la podía tocar…

Se olvidó de sus espinas…

Pero todos se querían desangrar.

Entró en lo desconocido, donde la imaginación tiene tropiezos con la realidad, donde es fácil usar una mentira para contar una verdad…

Las dudas cobraban sentido.

Congeló los segundos… Atrapó la luz, fue más veloz que el universo…

Y me secuestró a su mundo.

Hizo malabares con los elementos, convertía las realidades en cuentos, traía una galaxia distinta en los abrazos de cada reencuentro…

Me secuestró a su mundo,…

Y disfrutábamos cada momento.