Necesito su aire en mi nuca y sus ojos en mis dedos cuando invento…

Necesito su mirada asomada por encima de mi hombro cuando escribo.

La necesito aquí conmigo.

Necesito oler su pelo cuando acaba de salir de la ducha y vibrar con el roce de su piel.

Necesito besar sus mejillas enrojecidas después de quererla.

Necesito verla.

Necesito que sus horizontes se encojan de hombros y que sus mares me arrastren a lo más profundo.

Necesito sus años, sus meses, sus semanas, sus días, sus horas, sus minutos y cada uno de sus segundos.

Y no es para robarle el tiempo.

Es para que eclipse mi mundo.