Me conoce desnudo ante la verdad…

Y sin disfraces.

Me entierra con su silencio…

Y me resucita con sus estrellas fugaces.

Me ha oído ronronear como un gato para salir apaleado a los pies de la virgen del fracaso…

Y me ha visto volando entre aves rapaces.

Me desnuda sin ponerme un dedo encima…

Y cuando está lejos sus palabras me abrigan.

Me invade la mente para hacerse dueña de mis pensamientos…

Y me da la libertad para escribir lo que siento.

Ella convierte mis palabras en misiles guíados en pleno vuelo.

Y cuando tocamos tierra…

Arde el cielo.