Desde lejos, pero a quemarropa.

En silencio, pero discreción…

Más bien poca.

Sin ganas de que la vieran…

Porque se estaba volviendo loca.

Sin hacer ni un ruido derritió mi lengua convertida en roca…

Me arrebató versos de mis dedos, de mi boca.

No importa quién fingía una mentira o quién engañaba al otro con una realidad…

O con otra.

Porque nuestras verdades…

Nunca son sinceras del todo…

Pero tampoco se equivocan.