Nos quedamos sin soles que regalarnos por las mañanas de tantas estrellas fugaces que nos inventamos… Nos tocamos de lejos, nos miramos, nos escondemos, nos tiramos besos.

Yo me escondo del Sol y ella es adicta a la Luna… Yo escribo poesías, y ella es una escultura.

De día no existe, de día acuna las estrellas.

Y yo lo sabía…

También sabía que por las noches su mirada me seguía, que detrás de la Luna se escondería y me vigilaría.

Sin embargo bailé un Wals a medianoche con la Valkiria…

Y me vio, y desapareció…

Me quedé sin sus besos.

Esa noche no miré la Luna…

Y pagué el precio.