En sus labios encierra demasiados secretos míos, demasiadas veces me han leído y me han sonreído.

Su rostro es una fuente de versos, su cuerpo la manzana del Edén, y su beso al aire es mi castigo.

Camina como las diosas y por caminar con ella los ángeles se cortan las venas…

Verla venir es mi recompensa divina.

Y verla marchar…

Es mi condena.