Rompimos la barrera del sonido por la mañana, justo antes de empezar el mediodía…

Después me robó la siesta… Se desató un infierno… Ladrona.

Vino a sangre fría, pero cargada de flores… Vino sola.

Me contó que me había visto en Roma, que sus ojos no me abandonan…


Como un necio sucumbí al canto de la sirena, a la mirada de la Medusa…

Me susurró los diez mandamientos, después que no servían para nada… Y se convirtió en musa.

Después me dijo que se iba, que aquí no dormía… Y está bien, no necesita excusa.

Pero me robó un verso… Espero que la deje confusa.


Yo llevaba todo el día bebiendo agua en vez de vino.

Llevaba todo el día ignorando los venenos por si la traía el destino.

Pero ahora me bebo el vino, los licores y todas las cervezas que me encuentre en el camino…

Ahora soy el Minotauro y los bares son mi laberinto… Porque me dijo algo divino.


Antes de dormir me dijo que se iba a ver algo distinto…

Me dijo que nos pudo el instinto, pero que nos veremos en alguna dimensión por el camino.

Me dijo que dormía con Morfeo.

Vuelvo a estar en pie de guerra con los dioses y sus ruletas del destino.

Cómprale flores…

Porque ahora quiero que duermas conmigo.