Nuestro amor ni es calvo, ni tiene canas…

                                                 Lo que pasa es que se le han caído los pelos de tonto y se ha llevado unos cuantos sustos.

Nuestro amor no está mal escrito, pero lo vivimos al revés.

Yo me tengo que ir lejos para echarte de menos…

Y tú tienes que verme regresar de los brazos de otra, porque si no,..

No me ves.

Nuestro amor es un pubertario en la treintena que confunde el antes con el después.

Y ahora quiere tatuarse nuestros nombres bien vividos…

Y escritos del revés.